Este juguete de madera convierte el aprendizaje en juego: su estructura tipo “castillo” incluye un laberinto interno con piezas móviles que el niño debe guiar para superarlo. Está fabricado en madera resistente con pintura no tóxica, y cuenta con una cubierta transparente que asegura que las piezas no se pierdan.
Su diseño favorece la motricidad fina: al manipular, mover o deslizar las piezas, los pequeños entrenan coordinación mano-ojo, destreza manual y habilidades de agarre, lo que ayuda incluso a desarrollar la musculatura de la mano (algo útil para actividades como escribir).